martes, 3 de noviembre de 2015

Conflictos éticos frente al qué investigar y cómo intervenir la población: Dra Stella M. Martínez

Desde la afirmación Malthusiana conveniente a la autorregulación de la población, según la cual, los niveles de natalidad y mortandad se regulan "naturalmente" de acuerdo al número de riquezas que existan para mantener al volumen de población: es decir que esta crece si hay con qué mantenerse y decrece si hay carencia, como se ha podido observar en otras especies donde la progenie femenina deviene fertil ejerciendo así un decrecimiento frente a la elevación desregulada; desde esta afirmación y las malas interpretaciones que se han hecho de Robert Malthus; además desde las tesis realizadas por Michel Foucault en la segunda parte del siglo XX, se tiene la sospecha por no decir la certeza, de que ninguna producción de saber, ningún régimen epistémico o paradigmático, aun el de la ciencia, no posee en su enunciación, o sea, en su producción misma, carencia de relación con el poder en términos también de producción, no solo política, sino económica.



Es tal así, que a partir de las investigaciones en biopolítica de Michel Foucault, se han adelantado desde los años ochenta un conjunto de modificaciones al estatuto de investigación tanto de la ciencia, como de la tecnología. Es esto lo que pone de relieve la Dra Stella M. Martínez, entendiendo que cualquier investigación debe comprender en sus pretensiones la consideración de sus efectos políticos, económicos, éticos, etc. ¿Qué se quiere con esto? No solo que exista un control gubernamental ejercido por entidades que vigilan y regulan, una neutralidad estatal que podría ponerse en duda, sino que, exista, una garantía de respeto, responsabilidad, éticidad sobre la vida. 

Este régimen de valores que funge como presupuesto para la regulación de la vida, y de las investigaciones que tomen a ella como objeto de estudio, plantean el panorama de una sospecha que no por malintencionada sería del todo falsa. El problema o el cuestionamiento, de por qué se financian, o se impulsan ciertas investigaciones y otras no. Esto, sin duda, esta regulado por el conjunto de entidades- como Colciencias- que, direccionan la potencialidad del saber, bajo el conocimiento de que este podría impulsar o paliar posibles relaciones de poder que sería mejor evitar, o mantener un tiempo en espera, etc. 

Pasa, por ejemplo, frente al tema que nos ocupa, el de la población, que aun teniendo un piso investigativo en el cual podrían ser impulsadas mejoras para el "autocuidado", la gestión de la población en términos de morbilidad, regulación etc. no se ejercen, promulgan, impulsan iniciativas con el fin de que las políticas publicas se conviertan en un espacio de educación y establecimiento de un pensar sobre el cuidado. 

En cambio sí, las investigaciones en temas económicos, en ciencias naturales etc. -no porque no sean importantes,(lo son), sino que en el espectro de proporcionalidad, la marginalidad presupuestaria frente a las de ciencias humanas y sociales es harto evidente. 

Es por esto que como señala Martínez, entre otras gestiones que se han hecho desde la academia, se han establecido comités de bioética precisamente para solucionar conflictos éticos, no solo cuantitativos, sino cualitativos, que permitan calcular los efectos que una investigación pueda tener, en términos de control como en potenciación de lo que históricamente ha sido dejado a un lado. 

Bibliografía
http://152.186.37.80/ecsah02/mod/lesson/view.php?id=4084&pageid=362


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