viernes, 23 de octubre de 2015

Sobrepoblación y deterioro del planeta

Según la comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo, para 2008, el crecimiento de la población por año era de ochenta (80) millones de personas por una cantidad menor de muertes ocurridas anualmente. ¿A qué se debe esto? ¿en qué países es más estable la densidad de población? ¿afecta esto en algún punto al mercado? ¿cómo?

De acuerdo con la situación actual del mercado, podría señalarse que muchas de las muertes ocurridas al año, tienen su asidero en la falta de alimentos, la pobreza y el calentamiento global. Estos, producidos, en el ambito de un panorama de producción posindustrial, parecen ser más que una causa temporal directa, una consecuencia que se arrastra del siglo XIX, aunque tambien de las políticas de explotación de recursos y materias primas del XX. No obstante, nadie duda en señalar, que la pobreza de unos es responsabilidad directa de la riqueza de otros. ¿Es así? ¿por qué?


Dentro del panorama de recesión actual podría observarse cómo los países del sur, con más problemas de pobreza, desaceleramiento y menor influencia en el calentamiento global son los afectados. Mientras que paises como Alemania y Estados Unidos, con una política Fiscal y Monetaria clara, se mantienen al margen de estas consecuencias del desequilibrio global, y obtienen ante el sistema económico mundial, ventajas que le son permitidas en tanto que potencias. Mas, ¿qué decimos cuando decimos "potencias"? Bien, quiere esto señalar que son países con un movimiento de mercado estable, pero que además se convierten, por su moneda y su consistencia financiera, en nucleos de estabilidad dentro de la cada vez mayor interdependencia del mercado global.

Mercados arcaicos y agricultores como los de algunos países de Africa, por ejemplo Nigeria, se ven a la deriva, pues no tienen un potencial de exportaciones -mucho menos de importaciones- mayor al de su impulso de sobrevivencia. Parece ser, que en cualquiera de estos territorios, una inversión "humanitaria" significa de facto, un trasunto de colonización.

Esto, sucede además porque las poblaciones de países como Nigeria y Somalia tienden a reproducirse en mayor numero con el fin de incrementar su fuerza de trabajo. "Entre más manos para trabajar, mayor comida obtendremos" Pero también más bocas que alimentar.

Pasa entonces, que la fluctuación de estas poblaciones oscila en el panorama de la mortalidad infantil o materna por inanición. Al no tener alimentos, ni agua, los organismos tienden a su deterioramiento, a la vez que el de su ambiente.

Ahora bien ¿existe alguna posibilidad- además del ya predispuesto escaso interés- por ejercer algún tipo de control a la población en estos territorios? ¿con qué fin? ¿Cómo se podría entender la planificación familiar en países del "terrcer mundo?

En todo caso, es evidente, que en la interdependencia del mercado global, la política internacional se vuelve un parametro de sobrevivencia: es decir, sí en Estados Unidos hay comida para tres en una sola persona, tal vez en Colombia haya para uno en una familia. Esto, está en la mesa, mucho más ante el panorama de hipoproducción de alimentos, y escasez.

Bibliografía

http://www.ecoportal.net/Temas-Especiales/Desarrollo-Sustentable/Sobrepoblacion_y_escasez_mundial_de_alimentos._Venezuela_debe_mirar_hacia_el_futuro

domingo, 11 de octubre de 2015

Ética aplicada a la Tecnología y el Medio Ambiente: Oscar Alfranca Burriel



"Obra de tal manera que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia autentica de la vida humana sobre la tierra"

Hans Jonas



"...¿qué tipo de incentivos subyacen cuando la propiedad de un recurso natural es colectiva, o cuando no existe ni siquiera la definición colectiva de la propiedad?" (Burriel, 2005) La pregunta del autor se sitúa en medio de la relación jurídico-económica, teniendo como premisa, como perspectiva de análisis a la ética. ¿Qué luces nos podría otorgar esta en relación con su texto para pensar la realidad de una situación específica implicada en el siguiente dilema: Usted es un hombre que vive con su mujer en un
país con grandes problemas de pobreza. Usted hace parte de ella; no tiene un salario fijo. Viven en condiciones paupérrimas. Y además, por uno u otro motivo su mujer ha quedado embarazada; tiene tres meses de gestación. Empero, tiene la posibilidad por alguna vía de realizar aborto. Si usted fuera ese hombre ¿Qué haría? ¿induciría a su mujer a que lo realizase?"?

El texto de Alfranca Burriel plantea desde dos disciplinas el cuestionamiento por las clases de implicación que se verían
imbricadas y consecuente a estas resultantes en dinámicas 
comportamiento que afectan hoy la interacción entre las sociedades y el medio ambiente. En primer lugar la perspectiva económica, según la cual el comportamiento egoísta estaría basado en dos principios: el de capacidad de elección, y el del sobreinterés personal; en segundo, la perspectiva ética, fundamentada desde el imperativo de Kant que reza la coimplicación de principios entre máximas, fines y medios.

Así, la pregunta por una ética-económica aparece planteada no solamente aparece planteada en el nível individual, sino mayormente en el nivel social. No existe ética solipsista. Por 
esto, para Burriel, la reduccción a la utilidad individual se transforma en un problema. Pues, antes que señalar el supuesto racional de la economía liberal, señalaría una incapacidad con relación al deber en términos de considerar al otro como algo más que un medio para la satisfacción y generación de utilidad.

Es allí, donde la perspectiva jurídica entre en debate. Se entiende que en las sociedades modernas de constitución gubernamental, la noción del deber, aunque pareciera ser eminentemente una noción moral, no lo es. Se ha trasladado históricamente al plano de la jurisdicción y de lo punible. No se entiende nunca como contrato de relacionamiento. En parte, porque los Estados, no se han encargado de su función educativa para la ciudadanía. Por esto, el punto de Burriel y de la ética actual, se centra en la recuperación
del sentido de la ética como persona, como profesional, como familia etc.

Ahora bien, ¿qué significa esta dificultad de coimplicación a las luces del dilema que se ha planteado en relación con las dinámicas de población? Burriel, señala en su texto también la importancia no solo de que a la economía se le sume la ética, sino que a la ética se
le sume la economía. Y ¿en qué sentido? La economía, como correcta distribución de las fuerzas, posee dentro de su haber epistemológico una capacidad de elección que no sólo estaría limítada al saber escoger un producto etc. Sino que, de igual manera se extiende, al saber elegir cómo comportarme. Y, en relación con la sexualidad, si se comprende el vínculo de esto con el "estar" embarazada, significaría, además de una elección, un saber cómo, un saber cuándo sí, cuándo no y por qué. Tanto como
la antigua economía agraria se guíaba por las fases de la luna. Quiere decir, que si, para el entrenamiento del cuerpo en la economía necesito un saber cómo arar, como mover la pala o el azadón, en qué cantidad o con qué frecuencia cultivar una parcela, cuánto tiempo regar un sembrado; de igual forma la sexualidad y la economía en el sentido directo, es decir monetario, me llevarían a pensar cómo desde mis posibilidades (si soy pequeño estoy mejor capacitado para recoger frutos, o si soy grande y fuerte para arriar los bueyes etc.) podría actuar en relación con mi responsabilidad
conmigo mismo, y con mi sociedad -no en el sentido amplio sino con los que me rodean. Lo que quiere decir, poner en consideración mis probabilidades de sostenimiento, el bienestar que va a traer a la población una vida más, la cantidad de basura que produce un cuerpo más; pero también y anterior a esto, en qué condiciones podría obtener utilidad y beneficio de mi sexualidad, precaviendo lo que necesito para no atenerme a contingencias innecesarias. Lo que significa por ejemplo precaver un conjunto de disposiciones éticas procedimentales, como los mecanismos de planificación a los que puedo acceder, y que a la larga, me generan una cantidad de beneficios mayores a los del momento. 

Y, al parecer, es a esto a lo que apunta Burriel al recurrir a Kant: las predisposiciones éticas, como herramientas morales de comportamiento son cultivos de sí a largo plazo, no contingentes. Y valga la pena señalar, que lo es también la economía, y el medio ambiente. Sino se cree en esto, inténtese sembrar algo de un día para otro.





viernes, 2 de octubre de 2015

La Ética Aplicada a la Bioética





¿De dónde ha surgido  "la vida" en tanto concepto biológico como objeto de interés de la ética? ¿Desde cuándo y cómo nos hemos ocupado de la vida en este modo, bajo esta figuración? ¿Cómo se transforma y en qué momento aparece la tesis de utilidad subyacente hoy en la ética?



Sin duda, como afirma la doctora Stella Maris Martinez, la bioética surge por allá en los años noventa con la preocupación del bioquímico estadounidense Van Rensselaer Potter por las investigaciones que se estaban llevando a cabo en torno a la experimentación con vida animal, pero además con la genética,  y que llevaran en ese momento a Potter a formular la denominación de bioética. No obstante este interés en el campo epistemológico de la ética, o de lo que Diego Garcia, llama la emergencia de la bioética no se da únicamente por la reflexión ejercida por Potter, sino que, con anterioridad se viene gestando todo un espacio demarcado en el orden de las investigaciones en torno a la política, la investigación y la historia. En este sentido, la presente disertación intentará mostrar cómo dentro de los estudios realizados por Michel Foucault, se realizan los primeros movimientos en torno a la reflexión sobre la vida como objeto de estudio de la economía- en relación con el trabajo-, la población y la autogestión en el orden de compaginarlos con los tres objetos que según Diego García ocupan a la bioética contemporánea: la tecnología, la distribución de los recursos, y la autogestión. Atravesados los anteriores, no solo por la consideración de la vida como espacio límite de decisión, sino también de la muerte como opción. Así, se insinuará en algún punto cómo la bioética se relaciona con la biomédica en tanto confluencia circunstancial de objeto de estudio.

Entonces, en primer lugar: La vida como objeto de estudio

Tanto en Las palabras y las cosas como en Defender la sociedad en Foucault se insinúan dos evidencias que en la época clásica (periodo, discontinuidad entre el siglo XVIII y XIX) habrían empezado a ser objeto de interés en los discursos. Por una parte, en David Ricardo, el trabajo, y por otra -sin que Foucault lo tome a este como referencia- en Robert Malthus, la vida. La relación entre estas dos comportará un enfoque para la terminación del siglo XIX y comienzos del veinte. Nos encontramos por entonces en una sociedad mediada por la Revolución Industrial. Los flujos de población, los traslados, las migraciones, comienzan a ser objeto de los gobiernos. ¿cómo trasladar un gran número de personas que se dedicaba antes a la agricultura, a las ciudades donde se necesita mano de obra para el manejo de las máquinas? ¿Qué cantidad de población es suficiente, y que otra empieza a sobrar? ¿para qué tener cincuenta obreros mientras puedo tener uno manejando una máquina? Es en este panorama dónde surge la preocupación económica tanto por la producción de la tierra, como por la cantidad de mano de obra que se necesita para generar un determinado número de utilidades. Así pues, se fija dentro y desde afuera, en la población, un conjunto de dispositivos, de criterios de medición que antes no aparecían para tratar a las personas, o mejor, al número de personas. La mortalidad, la morbilidad, la natalidad, empezarán a ser porcuentados con el fin de optimizar, pero también de depurar, de establecer un clivaje en la población. 

Vemos cómo entonces, la sofisticación de la tecnología, la modificación del sistema productivo, la preocupación por una economía de los cuerpos en relación con su productividad, la correcta distribución del capital, y la parametrización de la población aparecen como configuradores de la vida como objeto. 

Mas, no esta la única emergencia epistémica de la época clásica. También sucede en Londres para este periodo, una gestión del cuerpo que parecería ajena la consideración por extrañamente normal hoy. La fijación en determinados cuerpos que incomodan, que no se comportan, y que llaman por esto la atención, comportarán en su momento una configuración más. El niño masturbador y la madre histérica son entonces puestos en la mesa de ortopedia, como algo que hay que corregir, como un objeto de disciplinamiento. Nace, en este marco, según la Historia de la sexualidad I, la sexualidad. 

En este registro las investigaciones posteriores y la publicación de la Historia de la sexualidad II y III, se dedicarán al asunto de la gestión de sí, como cuidado ya no en la época clásica, sino en un periodo que iría del siglo IV a.C. hasta el V d.C. en donde Michel Foucault, analiza cómo el bíos philosophicus se organiza en distintas escuelas de diferentes formas, siguiendo diferentes regímenes dietéticos, económicos etc. Así, estudiado en Epicteto, como en Diógenes y Epicúro. 

Con lo cual, tenemos, no solamente la insinuación de la tecnología en tanto superestratificación de los objetos y componentes del objeto por la vida, de la que después se ocuparán los movimientos feministas, principalmente en la perspectiva Cyborg, sino en una tecnología de sí, entendida como autogestión y cuidado de la vida.

Por un lado, el nacimiento de la biopolítica y el cuidado de la población, y por el otro, el panoráma en ética estudiado en una filosofía histórica. 

Estas investigaciónes serán aprovechadas como ya se ha dicho por las feministas posteriores a la decada del 60, pero también por los economistas. Además del puente surgido en la biomédica en autores como Nicolas Rose. Es así, como además de comprender que la vida cientificamente se hace objeto, epistemologicamente se muestra su espacio de aparición. 

Baste decir,por último, que la bioética asume hoy otros debates relacionados con el ambito empresarial y la farmacéutica, que serían dignos de revisar. 

Bibliografía

Foucault, M. (2008) Las palabras y las cosas Madrid: Siglo XXI. 
UNAD (2015) La ética aplicada a la Tecnología y el Medio Ambiente