domingo, 11 de octubre de 2015

Ética aplicada a la Tecnología y el Medio Ambiente: Oscar Alfranca Burriel



"Obra de tal manera que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia autentica de la vida humana sobre la tierra"

Hans Jonas



"...¿qué tipo de incentivos subyacen cuando la propiedad de un recurso natural es colectiva, o cuando no existe ni siquiera la definición colectiva de la propiedad?" (Burriel, 2005) La pregunta del autor se sitúa en medio de la relación jurídico-económica, teniendo como premisa, como perspectiva de análisis a la ética. ¿Qué luces nos podría otorgar esta en relación con su texto para pensar la realidad de una situación específica implicada en el siguiente dilema: Usted es un hombre que vive con su mujer en un
país con grandes problemas de pobreza. Usted hace parte de ella; no tiene un salario fijo. Viven en condiciones paupérrimas. Y además, por uno u otro motivo su mujer ha quedado embarazada; tiene tres meses de gestación. Empero, tiene la posibilidad por alguna vía de realizar aborto. Si usted fuera ese hombre ¿Qué haría? ¿induciría a su mujer a que lo realizase?"?

El texto de Alfranca Burriel plantea desde dos disciplinas el cuestionamiento por las clases de implicación que se verían
imbricadas y consecuente a estas resultantes en dinámicas 
comportamiento que afectan hoy la interacción entre las sociedades y el medio ambiente. En primer lugar la perspectiva económica, según la cual el comportamiento egoísta estaría basado en dos principios: el de capacidad de elección, y el del sobreinterés personal; en segundo, la perspectiva ética, fundamentada desde el imperativo de Kant que reza la coimplicación de principios entre máximas, fines y medios.

Así, la pregunta por una ética-económica aparece planteada no solamente aparece planteada en el nível individual, sino mayormente en el nivel social. No existe ética solipsista. Por 
esto, para Burriel, la reduccción a la utilidad individual se transforma en un problema. Pues, antes que señalar el supuesto racional de la economía liberal, señalaría una incapacidad con relación al deber en términos de considerar al otro como algo más que un medio para la satisfacción y generación de utilidad.

Es allí, donde la perspectiva jurídica entre en debate. Se entiende que en las sociedades modernas de constitución gubernamental, la noción del deber, aunque pareciera ser eminentemente una noción moral, no lo es. Se ha trasladado históricamente al plano de la jurisdicción y de lo punible. No se entiende nunca como contrato de relacionamiento. En parte, porque los Estados, no se han encargado de su función educativa para la ciudadanía. Por esto, el punto de Burriel y de la ética actual, se centra en la recuperación
del sentido de la ética como persona, como profesional, como familia etc.

Ahora bien, ¿qué significa esta dificultad de coimplicación a las luces del dilema que se ha planteado en relación con las dinámicas de población? Burriel, señala en su texto también la importancia no solo de que a la economía se le sume la ética, sino que a la ética se
le sume la economía. Y ¿en qué sentido? La economía, como correcta distribución de las fuerzas, posee dentro de su haber epistemológico una capacidad de elección que no sólo estaría limítada al saber escoger un producto etc. Sino que, de igual manera se extiende, al saber elegir cómo comportarme. Y, en relación con la sexualidad, si se comprende el vínculo de esto con el "estar" embarazada, significaría, además de una elección, un saber cómo, un saber cuándo sí, cuándo no y por qué. Tanto como
la antigua economía agraria se guíaba por las fases de la luna. Quiere decir, que si, para el entrenamiento del cuerpo en la economía necesito un saber cómo arar, como mover la pala o el azadón, en qué cantidad o con qué frecuencia cultivar una parcela, cuánto tiempo regar un sembrado; de igual forma la sexualidad y la economía en el sentido directo, es decir monetario, me llevarían a pensar cómo desde mis posibilidades (si soy pequeño estoy mejor capacitado para recoger frutos, o si soy grande y fuerte para arriar los bueyes etc.) podría actuar en relación con mi responsabilidad
conmigo mismo, y con mi sociedad -no en el sentido amplio sino con los que me rodean. Lo que quiere decir, poner en consideración mis probabilidades de sostenimiento, el bienestar que va a traer a la población una vida más, la cantidad de basura que produce un cuerpo más; pero también y anterior a esto, en qué condiciones podría obtener utilidad y beneficio de mi sexualidad, precaviendo lo que necesito para no atenerme a contingencias innecesarias. Lo que significa por ejemplo precaver un conjunto de disposiciones éticas procedimentales, como los mecanismos de planificación a los que puedo acceder, y que a la larga, me generan una cantidad de beneficios mayores a los del momento. 

Y, al parecer, es a esto a lo que apunta Burriel al recurrir a Kant: las predisposiciones éticas, como herramientas morales de comportamiento son cultivos de sí a largo plazo, no contingentes. Y valga la pena señalar, que lo es también la economía, y el medio ambiente. Sino se cree en esto, inténtese sembrar algo de un día para otro.





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