viernes, 2 de octubre de 2015

La Ética Aplicada a la Bioética





¿De dónde ha surgido  "la vida" en tanto concepto biológico como objeto de interés de la ética? ¿Desde cuándo y cómo nos hemos ocupado de la vida en este modo, bajo esta figuración? ¿Cómo se transforma y en qué momento aparece la tesis de utilidad subyacente hoy en la ética?



Sin duda, como afirma la doctora Stella Maris Martinez, la bioética surge por allá en los años noventa con la preocupación del bioquímico estadounidense Van Rensselaer Potter por las investigaciones que se estaban llevando a cabo en torno a la experimentación con vida animal, pero además con la genética,  y que llevaran en ese momento a Potter a formular la denominación de bioética. No obstante este interés en el campo epistemológico de la ética, o de lo que Diego Garcia, llama la emergencia de la bioética no se da únicamente por la reflexión ejercida por Potter, sino que, con anterioridad se viene gestando todo un espacio demarcado en el orden de las investigaciones en torno a la política, la investigación y la historia. En este sentido, la presente disertación intentará mostrar cómo dentro de los estudios realizados por Michel Foucault, se realizan los primeros movimientos en torno a la reflexión sobre la vida como objeto de estudio de la economía- en relación con el trabajo-, la población y la autogestión en el orden de compaginarlos con los tres objetos que según Diego García ocupan a la bioética contemporánea: la tecnología, la distribución de los recursos, y la autogestión. Atravesados los anteriores, no solo por la consideración de la vida como espacio límite de decisión, sino también de la muerte como opción. Así, se insinuará en algún punto cómo la bioética se relaciona con la biomédica en tanto confluencia circunstancial de objeto de estudio.

Entonces, en primer lugar: La vida como objeto de estudio

Tanto en Las palabras y las cosas como en Defender la sociedad en Foucault se insinúan dos evidencias que en la época clásica (periodo, discontinuidad entre el siglo XVIII y XIX) habrían empezado a ser objeto de interés en los discursos. Por una parte, en David Ricardo, el trabajo, y por otra -sin que Foucault lo tome a este como referencia- en Robert Malthus, la vida. La relación entre estas dos comportará un enfoque para la terminación del siglo XIX y comienzos del veinte. Nos encontramos por entonces en una sociedad mediada por la Revolución Industrial. Los flujos de población, los traslados, las migraciones, comienzan a ser objeto de los gobiernos. ¿cómo trasladar un gran número de personas que se dedicaba antes a la agricultura, a las ciudades donde se necesita mano de obra para el manejo de las máquinas? ¿Qué cantidad de población es suficiente, y que otra empieza a sobrar? ¿para qué tener cincuenta obreros mientras puedo tener uno manejando una máquina? Es en este panorama dónde surge la preocupación económica tanto por la producción de la tierra, como por la cantidad de mano de obra que se necesita para generar un determinado número de utilidades. Así pues, se fija dentro y desde afuera, en la población, un conjunto de dispositivos, de criterios de medición que antes no aparecían para tratar a las personas, o mejor, al número de personas. La mortalidad, la morbilidad, la natalidad, empezarán a ser porcuentados con el fin de optimizar, pero también de depurar, de establecer un clivaje en la población. 

Vemos cómo entonces, la sofisticación de la tecnología, la modificación del sistema productivo, la preocupación por una economía de los cuerpos en relación con su productividad, la correcta distribución del capital, y la parametrización de la población aparecen como configuradores de la vida como objeto. 

Mas, no esta la única emergencia epistémica de la época clásica. También sucede en Londres para este periodo, una gestión del cuerpo que parecería ajena la consideración por extrañamente normal hoy. La fijación en determinados cuerpos que incomodan, que no se comportan, y que llaman por esto la atención, comportarán en su momento una configuración más. El niño masturbador y la madre histérica son entonces puestos en la mesa de ortopedia, como algo que hay que corregir, como un objeto de disciplinamiento. Nace, en este marco, según la Historia de la sexualidad I, la sexualidad. 

En este registro las investigaciones posteriores y la publicación de la Historia de la sexualidad II y III, se dedicarán al asunto de la gestión de sí, como cuidado ya no en la época clásica, sino en un periodo que iría del siglo IV a.C. hasta el V d.C. en donde Michel Foucault, analiza cómo el bíos philosophicus se organiza en distintas escuelas de diferentes formas, siguiendo diferentes regímenes dietéticos, económicos etc. Así, estudiado en Epicteto, como en Diógenes y Epicúro. 

Con lo cual, tenemos, no solamente la insinuación de la tecnología en tanto superestratificación de los objetos y componentes del objeto por la vida, de la que después se ocuparán los movimientos feministas, principalmente en la perspectiva Cyborg, sino en una tecnología de sí, entendida como autogestión y cuidado de la vida.

Por un lado, el nacimiento de la biopolítica y el cuidado de la población, y por el otro, el panoráma en ética estudiado en una filosofía histórica. 

Estas investigaciónes serán aprovechadas como ya se ha dicho por las feministas posteriores a la decada del 60, pero también por los economistas. Además del puente surgido en la biomédica en autores como Nicolas Rose. Es así, como además de comprender que la vida cientificamente se hace objeto, epistemologicamente se muestra su espacio de aparición. 

Baste decir,por último, que la bioética asume hoy otros debates relacionados con el ambito empresarial y la farmacéutica, que serían dignos de revisar. 

Bibliografía

Foucault, M. (2008) Las palabras y las cosas Madrid: Siglo XXI. 
UNAD (2015) La ética aplicada a la Tecnología y el Medio Ambiente

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