domingo, 23 de agosto de 2015

Ética ¿global?




La ética es la "disciplina" que se encarga de lo moral. Las formas del pensar y del actuar conforman las caracteristicas o estructuras subyacentes a un modo de encargarse de lo moral. La ética es entonces el campo reflexivo sobre el actuar o no de una manera en una situación o circunstancia específica.

Ahora bien, en tanto que la estructuración moral no conviene de un mismo modo y en una misma dirección a todos los territorio e individuos pobladores de este, no podría existir como plantean algunos seguidores de Adela Cortina, una ética global. La sensación de que debieran coexistir unas reglas comunes a la vida humana, y -hasta la animal- parece ser una conclusión o deducción lógica de maliterpretaciones propias de, por ejemplo- la descripción del genoma humano. Este tipo de deducciones apuntan -aún a contrapunto de un campo disciplinar específico- a que existe una especie de igualdad "biologica" de todas las poblaciones respecto de unas formas de habitar el mundo en el "globo". No obstante, esa pretensión aparentemente "holística" de la ética, presenta varias dificultades en principio de orden sincretico. Ignora las confluencias históricas de las formas de organización estatales contemporaneas y parece ingenua ante unas posibilidades de ampliación o aplicación del poder economico y político con base en unos "minimos vitales".

Pero, entonces ¿no se encarga la ética de una cierta capacidad o potencialidad moral de uno frente a los otros? ¿Cómo ser o comportarse éticamente en esferas de coexistencia sino es encargandose de una igualdad vital? ¿hasta qué punto por ejemplo se debe encargar la vida de una legislación supranacional? O lo que subyace a todo esto ¿qué es un deber ético y qué no?

La ética conviene a todos y a cada uno, pero ¿a todos como uno? Es, parece, en este eje donde se debate la propuesta de los Cortinianos: un problema nada nuevo en torno al contrato.

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